MNCT 995 – La Esencia del Entendimiento de adentro hacia afuera
“Todo debería hacerse tan simple como sea posible, pero no más.”
– Albert Einstein
Este fin de semana lo pasé enseñando con -y aprendiendo de- mi mentor y colega, el Dr. Ken Manning. Una de las conversaciones que tuvimos me llamó la atención, porque reconocí que era completamente cierta en mi experiencia:
Hay una diferencia fundamental entre “entender” algo intelectualmente y “comprenderlo” interiormente – ver que es real y cierto más allá de nuestra interpretación subjetiva de ello.
Cuando hablamos de los 3 Principios y el entendimiento de adentro hacia afuera, la gente con frecuencia entiende el concepto bastante rápido. Pero en el momento en que alguien experimenta una comprensión honesta, más allá del intelecto, de la naturaleza de adentro hacia afuera de la experiencia, su vida empieza a mejorar casi inmediatamente, aunque no estén realmente seguros de lo que han visto.
Así he escrito antes al respecto:
Por muchos años, el cerebro humano ha sido comparado a una computadora. La suposición general al respecto ha sido que mientras que algunas computadoras son más poderosas que otras (IQ más alto, etc.), la diferencia principal entre las personas es el software – los programas que corren.
Estos programas incluyen tanto las ´apps´, o estrategias que usamos, como los ´programas profundos´- nuestras creencias y valores. Algunas apps so tan populares que creemos que son parte de las instalaciones de fábrica. De la misma manera que 8 de cada 10 computadoras hoy en día traen instalada alguna versión de Microsoft Office, 8 de cada 10 personas adoptará la mayoría de las creencias y valores de la cultura en la que vive.
Pero en realidad, algo más importante que esto para la efectividad de una computadora es lo que está en el firmware – el BIOS (sistema operativo). Incluso los programas más efectivos no pueden correr sin una interfase con el BIOS de la computadora.
Hablando de seres humanos, el principio básico de operación es el siguiente:
100% de tu experiencia de vida se crea adentro del sistema.
Es decir, contrario a lo que parece, la única manera en que la experiencia humana se puede dar es de adentro hacia afuera. Sin excepciones. El sistema funciona de una sola manera. Y nuestra claridad para poder ver este hecho apuntala la forma en que manejamos cada situación en nuestra vida.
Considera este ejemplo:
Te despierta un grito de tu hijo. Entras a su habitación corriendo, aliviado de ver que no hay peligro inmediato, pero preocupado acerca de qué lo pudo haber asustado tanto. Te dice que hay un monstruo en la orilla de la cama. Para tu sorpresa, cuando te giras para ver, efectivamente hay algo que pareciera un monstruo que lo acecha.
Observando con más detenimiento, caes en cuenta de que es sólo la sombra de un juguete que se quedó en el pretil de la ventana, y que parece estar vivo por cómo la luz de la luna lo ilumina a través de la ventana.
Para tu hijo, que cree que el monstruo es real, sus únicas opciones son o bien atrincherarse en el miedo y quedar paralizado, o bien considerar un menú de estrategias de solución de problemas que van desde esconderse debajo de las cobijas hasta ver si pueden correr más rápido que tú para que el monstruo te coma a ti, quede satisfecho y lo deje en paz a él.
Pero puesto que tú reconoces que el “monstruo” es sólo la sombra del juguete, no te sientes inclinado a hacer nada para que se vaya. Puesto que entiendes algo acerca de la naturaleza de la luz y la sombra, sabes que en el momento en que la luz cambie, el monstruo se transformará o incluso desaparecerá por completo.
Lo mismo aplica para nosotros, ya sea que los “monstruos” que enfrentamos en nuestras vidas parezcan estar hechos de dinero, problemas de salud, relaciones, cuestiones del trabajo, o incluso cosas que nos sucedieron en el pasado. Mientras más entendemos los principios acerca de cómo nuestra experiencia de vida se está creando momento a momento, más creatividad tendremos para operar en el mundo.
Otra manera de pensar al respecto podría ser:
El pensamiento se hace consciente y lo experimentamos via nuestros sentidos. Realmente nunca estamos enojados por nada, y nunca estamos felices por nada. Sólo pensamos que lo estamos.
- Si pensamos que nuestra experiencia viene de afuera, nos sentimos víctimas de un mundo caprichoso y nos consideramos afortunados o desafortunados dependiendo de qué esté sucediendo en nuestras vidas y cómo resulten las cosas.
- Si creemos que nuestra experiencia viene de nosotros vía el Pensamiento y que debemos ocuparnos de lo que pensamos, nos sentimos víctimas de nuestra insuficiencia, sentimos que si tan sólo le echáramos más ganas/fuésemos más vigilantes/tuviéramos mejores técnicas, podríamos tener todo lo que quisiéramos y siempre sentirnos felices y nunca enojados, asustados o tristes.
- Cuando vemos que nuestra experiencia se da a través de nosotros via el pensamiento, reconocemos que nuestros sentimientos y percepciones del mundo cambiarán continuamente. La naturaleza del pensamiento es fluida, y cuando asentimos a ello, sin quedarnos en los pensamientos acerca del pasado ni nos obsesionamos con pensamientos acerca del futuro, podemos pasar más y más tiempo viviendo en el fluir de nuestro pensar en el momento presente.
Este estado de flujo, o “libertad de mente”, es el estado en el que estamos diseñados para operar. Trae consigo un alivio y una claridad que saca a relucir nuestro sentido común y nos lleva a niveles de desempeño más elevados en lo que hacemos. Nuestro pensamiento nos convence menos y nos volvemos más receptivos a una sabiduría profunda que fluye desde más allá de la colección de memorias y pensamiento personal que hay en nuestro cerebro.
Estamos menos inclinados a vivir en nuestras cabezas y más inclinados a vivir en el momento. Y, puesto que pasamos más tiempo viviendo en el momento sin demasiado en nuestra mente, vemos a los que nos rodean con más claridad y conectamos con ellos más profundamente. La vida se convierte más en un juego que jugar, y no en un reto en el que hay que sobrevivir. Y el amor, la paz y la alegría que inevitablemente aparecen en la quietud de una conciencia “no contaminada por nuestro pensamiento personal” se vuelven el fondo del siempre cambiante caleidoscopio de percepción al que llamamos vida.
Si todo esto se siente como demasiado para digerir de un sólo bocado, considera esto:
- Ya eres perfecto, estás entero y mentalmente sano exactamente como estás.
- Siempre eres capaz de convencerte a ti mismo de lo contrario.
Con todo mi amor,
Michael
