MNCT 922 – Serpientes, escaleras y el éxito

“El opuesto de la guerra, – no es la Paz es creación”
Jonathan Larson

 

Recientemente, he estado haciendo mi mejor esfuerzo por encontrar un nuevo acercamiento al proceso de creación, en particular a cómo los resultados se crean en el mundo. Una pregunta con la que me he sentado en este tiempo es “Las metas ¿son útiles, perjudiciales, o neutras en la vivencia de una vida maravillosa?”

Esto puede parecer una pregunta extraña para aquellos que se fijan metas de manera compulsiva, pues el tener objetivos claros y medibles a menudo se entiende como una herramienta casi mística en nuestra cultura, respaldada por estudios de investigación imaginarios en universidades de prestigio y que, aparentemente, muestran que las personas que regularmente establecen metas por escrito en su vida son extraordinariamente felices, exitosas, y tienen más dinero y mejores relaciones que el otro 97% de la gente.

Sin embargo, a pesar de que solía ver el proceso de fijación de objetivos como algo emocionante, se me fue haciendo evidente que tendemos a enganchar los objetivos con nuestro bienestar, de manera que terminamos posponiendo nuestra felicidad presente y condicionándola al hecho de alcanzar el objetivo en el futuro. Uno de mis clientes alguna vez describío el proceso de establecer metas claras y después proponerse alcanzarlas en relación a los juegos previo a la relación sexual – puede ser divertido, y es realmente emocionante cuando finalmente alcanzamos nuestro objetivo, pero si se alarga demasiado se puede convertir en algo frustrante e incluso doloroso, especialmente si, de hecho, nunca lo alcanzas.

Finalmente, abandoné la fijación de objetivos por completo después de realizar una entrevista para una revista en la que el periodista me preguntó acerca de mi visión a cinco años. Después de pensarlo respondí “Estoy muy feliz y me encanta mi vida. Así que en cinco años, me encantaría ser realmente feliz y amar a mi vida. Los detalles de cómo mi vida se verá entonces probablemente serán diferentes de los que son ahora, pero los detalles realmente no me importan mucho. ”

Fue una respuesta muy poco satisfactoria para el artículo, pero una manera muy satisfactoria de vivir.

Así que me resultó un tanto sorpresivo cuando, a principios de este año, establecí algunas metas claras por primera vez en alrededor de cinco años. Lo que hizo re-surgir una lista de metas en mi vida fue la certeza de que el estrés y la tensión que yo asociaba con tenerlas, en realidad no tenía nada que ver con fijarlas- sino con la cantidad y el volumen de pensamiento que tenía acerca de lo que tendría que hacer para alcanzarlos y lo que significaría para mí el no lograrlos. Sin el pensamiento, las metas son sólo objetivos – algo a qué aspirar y que ayuda a organizar y coordinar la acción.

Cuando reconocemos que nuestro bienestar es una variable independiente, que no depende de la cantidad de amigos que tenemos en Facebook o con cuánto dinero tenemos en el banco, todavía tenemos la libertad de querer cosas e ir creándolas en el mundo. Pero es menos probable que terminemos provocándonos una muerte prematura sólo por conseguirlos.

Piensa en ello así…

Imagina que la meta o resultado final que deseas es el último cuadrito, el número 100, en un juego de “Serpientes y Escaleras” (en Estados Unidos, “Resbaladillas y Escaleras”). Cada vez que es tu turno, puedes tirar los dados y moverte hacia adelante. Al principio, pareciera que debe haber algún tipo de fórmula matemática para calcular cuánto tiempo te tomará llegar allí, pero en realidad no es un proceso lineal. Algunas veces aterrizarás en una escalera que te adelantará diez espacios; otras veces aterrizarás en una serpiente (o resbaladilla) que te hará retroceder cinco.
Esto significa que a veces llegarás a dónde te diriges mucho más rápido de lo que esperabas; otras veces te parecerá una eternidad y es posible que desesperes por llegar. Por supuesto, cualquier cosa es posible, incluso no llegar a la meta si los dados de la vida no ruedan a tu favor, pero en realidad el juego está trucado a tu favor: hay más escaleras que serpientes, por lo que con el tiempo, lo más probable es que llegues a la meta si simplemente sigues jugando el tiempo suficiente.

Al final, es realmente así de simple. Si hay algo que quiero hacer, tener o lograr, soy libre de actuar acerca de hacer, tener o alcanzarlo. Hago lo que se me ocurre hacer para crearlo, tiro los dados con cada conversación que tengo o acción que tomo, y la distribución preexistente del tablero de juego se encarga del resto. A veces, no consigo mi objetivo. Sorprendentemente, a menudo lo logro. El viaje es casi siempre tan interesante como el destino, y el destino es casi siempre en nada a lo que yo esperaba.

Han pasado cinco años desde que hice la entrevista inicial. He hecho lo que me propuse hacer – todavía estoy feliz, y todavía me encanta mi vida. Y una parte de lo que me gusta es la posibilidad de compartir estas reflexiones con ustedes. Espero que sigan encontrándolas útiles, y les agradezco que sigan leyendo y compartiendo.

Con todo mi amor,
Michael