MNCT 940- Profundizando en la conversación 1/3
“Ese es el milagro más grande y, fundamentalmente, el único: que uno despierte del sueño de separación y se convierta en un tipo de persona diferente. La gente constantemente está preocupada por lo que hace: ¿he logrado lo suficiente, he escrito el mejor guión, he formado la empresa más poderosa? Pero el mundo no será salvado por otra novela maravillosa, otra película maravillosa, u otro emprendimiento de negocios maravilloso. Sólo será salvado por el surgimiento de gente maravillosa.”
– Marianne Williamson
Cualquiera que pase algo de tiempo cerca de practicantes de los Principios escuchará mucho la palabra “enraízamiento”. Se ha convertido en una especie de moda – la moneda de cambio en el juego llamado “quién es mejor en este juego”. Hay conversaciones de cómo “el enraízamiento de ella es más profundo que el de él”, cosa que siempre evoca los juegos de “mi papá es más grande que el tuyo” que jugábamos cuando éramos pequeños (y que tristemente mis hijos deben perder en su paso por escuelas y patios de juegos.)
A pesar de la inutilidad de este ejercicio de sobrepuja espiritual, hay algo de sentido en esta conversación. Porque nuestro “enraízamiento” -o lo que es lo mismo, nuestro nivel de comprensión de quienes somos, de qué es la vida, y de cómo funciona- es básicamente lo único que tenemos de valor como maestros, coaches y practicantes.
Nuestro enraízamiento no tiene que ver con una comprensión intelectual. Pasar el examen escrito de los principios detrás de la experiencia humana sería como sobresalir en el examen final de la clase de análisis de stand-up comedy. Sólo porque sacas un diez no quiere decir que vas a ser bueno haciendo reír a la gente.
El ritmo de la comedia es una de esas cosas sutiles, invisibles, que se pueden aprender pero no se pueden enseñar -cuando finalmente lo tienes, está en tus huesos, no en tu cabeza. De manera similar, nuestra verdadera comprensión de la vida es el cimiento de todo lo que decimos y hacemos de manera consciente E inconsciente. Enseñar el valor de la espontaneidad con un manual de curso no es lo mismo que invitar a toda la clase a salir y disfrutar la luz del sol en medio de una conferencia. Una se practica; la otra es real.
Entonces, ¿qué es lo que determina nuestro enraizamiento? ¿Qué es eso tan importante que requiere que el 80%-90% de la conversación transformadora se enfoque en ello?
Hay millones de maneras de hablar de ello, pero para este tip voy a dividirlo en tres cosas fundamentales…
1. ¿Quién eres realmente?
El místico inglés Terence Gray, mejor conocido entre sus seguidores como Wei Wu Wei, escribió:
“¿Por qué eres infeliz?
Porque 99.9 por ciento
De todo lo que piensas,
Y de todo lo que haces,
Es por ti mismo-
Y no hay tal.”
Si esto te resulta esotérico al punto de hacer que tu cabeza quiera explotar, vamos a retroceder algunos niveles de conciencia y pensar al respecto en otro términos:
¿Qué es innato (natural) en todos los seres humanos y qué es aprendido (condicionado)?
Con frecuencia utilizo la siguiente analogía para explicar la respuesta a la pregunta (mi agradecimiento a Lian Brook-Tyler de Born Happy por el dibujo):
En el fondo, todos estamos hechos de la misma esencia perfecta -lo que algunos llamarían espíritu, o fuerza de vida, o mente universal, o consciencia pura. Este “diamante” de nuestra esencia es sólido e inalterable – multifacético y perfecto reflector de luz. Pero en nuestra inseguridad, empezamos a pensar que estamos llenos de estiércol -que los sentimientos de culpa, vergüenza, auto-rechazo y egoísmo que todos sentimos de vez en cuando son parte de nuestra esencia y no producto de nuestra programación.
Así que para poder esconder nuestro estiércol del mundo, desarrollamos una personalidad -una especie de barniz de uñas hecho con ego y diseñado para distraer al mundo exterior y mantener a todos a la distancia suficiente para que no puedan olfatear quienes tememos ser. Este es el “yo” con el que pretenden trabajar tantos y tantos libros de autoayuda, y la razón por la cual tantos de nuestros intentos por mejorar nuestra “auto” estima, nuestro valor “propio” y nuestro amor “propio” a menudo fracasan. Después de todo, intentar amar, valorar y estimar aquello que nada más estamos pretendiendo ser es como adorar el reflejo de la luna en lugar de mirar al cielo y ver lo que realmente está ahí.
La ironía es que cuando abandonamos la búsqueda del mejoramiento “propio”, a menudo nos tropezamos con la esencia de lo que somos en realidad. Y ese Yo indescriptible e imposible de poner en palabras no necesita de alabanza o de idolatría, pues está hecho del mismo amor, el mismo aprecio, y el valor intrínseco que siempre estuvimos buscando.
La semana siguiente entraré más a fondo en el segundo elemento de nuestro enraízamiento – la única fuente de nuestras infinitas experiencias de vida. Hasta entonces, puede que quieras pasar algo de tiempo reflexionando en estas instrucciones o señalizaciones tomadas del impresionante diario espiritual de Ken Wilber, “One Taste”:
Conforme descansas en el Observador -cayendo en cuenta de que Yo no soy objetos, Yo no soy sentimientos, Yo no soy pensamientos- todo lo que notarás será un sentido de Libertad, un sentido de Liberación, un sentido de Descarga -liberación de la terrible constricción que es identificarse con todos estos pequeños y enclenques objetos finitos, tu pequeño cuerpo, tu pequeña mente y tu pequeño ego, todos objetos que se pueden ver, y por lo tanto no son el verdadero Vidente, el verdadero Yo, el Testigo puro, que es quien realmente eres.
Así que no estarás viendo nada en particular. Lo que sea que aparezca está bien. Las nubes flotan en el cielo, los sentimientos flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente – y tú puedes ser observador de todos ellos sin realizar esfuerzo alguno. Todos aparecen de manera espontánea en tu conciencia presente, fácil y sin esfuerzo. Y esta conciencia observadora no es, en sí misma, nada específico que puedas ver. Es sólo un sentido vasto de Libertad -o de Vacío puro- que se da en un segundo plano, y en ese Vacío puro, que eres tú, se presenta todo el mundo manifiesto. Tú eres la Libertad, la Apertura, el Vacío – y no cualquier cosita que aparece en él.
Descansando en ese ser testigo que es vacío, libre, fácil, sin esfuerzo, nota que las nubes se presentan en el vasto espacio de tu atención. Las nubes aparecen dentro de ti – tan es así que puedes probarlas, puedes ser uno con ellas, es como si estuvieran al lado de tu piel de lo cerca que se encuentran. El cielo y tu conciencia son ahora uno, y todas las cosas en el cielo están flotando sin esfuerzo a través de tu propia conciencia. Puedes besar el sol, tragarte la montaña, de lo cerca que están.
El Zen dice “Traga el Océano Pacífico en un solo trago,” y eso es lo más fácil del mundo cuando afuera y adentro ya no son dos, cuando el sujeto y el objeto no son duales, cuando el que ve y el que es visto son Uno.
¡Diviértete, aprende montones, y feliz exploración!
Con todo mi amor,
Michael.

