MNCT 941 Profundizando en la conversación 2/3

 

“Poesía es cuando una emoción ha encontrado su pensamiento y el pensamiento ha encontrado palabras.”

– Robert Frost

 

La semana pasada hablamos acerca de la importancia del “enraízamiento” -nuestro nivel de entendimiento, momento a momento, de quienes somos, lo que es la vida, y cómo funciona. Esta comprensión es la base sobre la que construimos nuestras vidas, y mientras más sólida es la tierra en la que coloquemos los cimientos, más alto y más ancho podremos alcanzar en nuestras vidas.

Compartí también una analogía del por qué entender quienes y qué somos en realidad es una de los tres elementos claves para nutrir la tierra en la que crecemos. Esta semana, me gustaría compartir otro elemento de nuestro enraízamiento -uno que me parece tán importante que incluso escribí un libro completo al respecto…

2. Lo único que necesitas saber

Imagina por un momento que tienes un dolor de cabeza sordo y pulsante. Ahora imagina que ese dolor ha sido parte de tu vida (de manera intermitente) desde que tienes memoria.

Le preguntas a tus amigos al respecto y todos dicen: ”¡Ya sé! ¡Yo también! Es horrible, ¿cierto? Intenta _____”, y te dan su mejor recomendación basándose en lo que a ellos les ha funcionado o lo que han leído en el último artículo de revista o en alguna liga de Facebook.

A veces la medicina funciona y otras no; medicamentos más “fuertes” o el alcohol proveen mayor alivio pero no puedes lidiar con las consecuencias de nunca terminar de calcular la dosis correcta.
Comer puede que lo ahuyente por un rato, pero después suele volver con aún más fuerza que antes; los cambios en tu estilo de vida parecen ayudar de verdad, pero resultan virtualmente imposibles de mantener.

Finalmente, un día vas a ver a un doctor que según has escuchado realmente podría ayudarte. Fue algo famoso cuando niño -había señalado que el emperador iba desnudo y le ahorró una verdadera fortuna en tintorerías- pero los rumores dicen que está presumiendo una nueva cura para el dolor de cabeza que es imposible que funcione porque no hay la suficiente investigación científica para apoyarla.

Pero la verdad es que ya lo has intentado todo y realmente no tienes nada que perder. Así que vas a verlo y le dices acerca de tu dolor de cabeza y para tu desilusión te dice “¡Ya sé! ¡Yo también! Es horrible, ¿cierto?^”

“Si te relajas y acallas tu mente” explica, “este espejo te mostrará un reflejo fiel de lo que está sucediendo en el mundo invisible a tu alrededor.”

Intrigado con la idea, haces tu mejor esfuerzo para relajar tus ojos, acallar tu mente, y ver dentro del espejo. Para tu sorpresa, ves un puño invisible, golpeando tu cabeza en el lugar preciso en el que sientes ese dolor sordo y pulsante tan familiar.

En tu shock y tu sorpresa después de ese vistazo a una realidad más profunda, el espejo se vacía y otra vez puedes ver las cosas como normalmente son.

“¿Qué fue eso?” preguntas al doctor.

“Eso fue Pensamiento,” contesta. “Es invisible para nosotros la mayor parte del tiempo, pero está siempre presente, e inventa toda experiencia que jamás hayas tenido. ¿Qué forma tomó en el espejo?”

“Un puño gigante,” contestas. “¿Era mi puño? ¿Lo puedo controlar? ¿Puedo hacer que se detenga?”

“Bueno,” dice el doctor, “sí y no. Efectivamente, es tu puño -cuando yo vi por primera vez dentro del espejo vi un martillo, otros ven un taladro, o una baqueta, o incluso a otra persona causando el dolor que sienten. Pero realmente no lo controlamos. A veces puedes hacer que se valla concentrándote en él; otras veces se va cuando dejas de prestarle atención.”

“La cuestión es,” continúa, “ahora que ya lo has visto, empezarás a notarlo en todos lados. Está creando el 100% de tu experiencia el 100% del tiempo. Y llegarás a ver que no tienes que temerle porque no tiene vida propia. Como uno de mis maestros me dijo alguna vez, “la vida de un pensamiento dura mientras lo piensas.”

“Entonces, ¿es como vivir en un sueño?” preguntas.

“Exactamente,” contesta el doctor. “No puedes pensar tu salida de una pesadilla. Sólo puedes despertar. Y despertar es natural.”

Permaneces sentado unos minutos, y después un nuevo pensamiento viene a tu mente.

“Pero quedarse dormido, ¿no también es natural?”

El doctor sonríe.

“Sí, lo es. Y es por eso a mi también me duele la cabeza de vez en cuando todavía. Pero rara vez me da la impresión de que tengo que hacer algo al respecto. Como consecuencia, tiende a desaparecer tan repentinamente como había llegado.”

Pro primera vez en mucho tiempo, tú también sonríes. No una sonrisa amable, sino una sonrisa digna del gato de Cheshire, que se extiende desde tu cabeza hasta la punta de los dedos de tus pies y que se siente tan bien que te preguntas si vas a desaparecer. Sabes que si bien nada ha cambiado, todo es diferente. Y no volverás a ver la vida de la misma manera…

Para aquellos de ustedes que gusten de explicaciones menos metafóricas, así escribí al respecto en The Inside-Out Revolution:

En el momento en el que consigues echar aunque sea un vistazo a la naturaleza ilusoria del mundo de la forma, el juego de la vida cambia completa e irrevocablemente. No importa cuan atemorizante u opresiva o insegura sea tu experiencia de la vida, una vez que caes en cuenta de que lo único que estás experimentando es tu pensamiento, ese pensamiento pierde mucho de su poder sobre ti. Puede que sigas sintiendo sentimientos incómodos, pero sabiendo que lo que lo que los está provocando no está fuera de ti, no te sientes tan inclinado a cambiar el mundo para poder cambiar tu sentir, así como no te acercarías a la televisión a tratar de convencer a los personajes de tu programa favorito que cambien su actuar.

Lo que Syd Banks vio cuando tuvo su experiencia de iluminación fue que vivimos en un mundo de pensamiento. No en un mundo influenciado por el pensamiento, donde el positivo pesa más que el negativo y nos da una “ventaja competitiva en el mercado”, sino en un mundo creado, de hecho, por pensamiento. Y en el momento en que dejemos de pelearnos con nosotros mismos y los demás acerca de qué pensar y podamos concentrarnos en el milagro de que estamos pensando, los detalles de la vida empezarán a solucionarse por si mimos.

La verdad es:

Nuestra experiencia de vida se crea de adentro hacia afuera via los principios Mente, Conciencia y Pensamiento. Vivimos el sentir de nuestro pensamiento, no el sentir del mundo.

Simplemente no estamos diseñados para experimentar un mundo exterior de ninguna otra manera. No podemos ver, escuchar o sentir sin que el pensamiento informe a nuestros sentidos, y tampoco tenemos manera de corroborar si lo que nuestros pensamientos no dicen es acerca de algo que realmente está sucediendo o simplemente están proyectando datos falsos que nosotros interpretamos como verdaderos. Es por eso que en un momento podemos estar convencidos de que todo estará bien y el próximo podemos estar igualmente seguros de que no – sin que nada cambie en el mundo.

Siempre pienso que esta conversación es algo así como las instrucciones del viejo juego de mesa “Othello” – “Minutos para aprender, una vida para dominar”. Y en mi experiencia, mientras más nos lanzamos al juego de la vida, más divertido resulta estar vivo y más el mundo se beneficia de que profundicemos nuestro enraízamiento y maestría…

Con todo mi amor,
Michael.